Friday, September 22, 2006
Pequeños excesos
Ayer de tarde fui a ver a mi psicóloga. Como todos los jueves, desde que pasó lo de Ana. Se supone que voy para contarle mi vida y la muy puta me cuenta la suya, que es bastante jodida, dicho sea de paso.
Mientras me habla, mira hacia arriba, y hace movimientos con sus ojos, como si fuera una mujer profunda e interesante. Pero no lo es. Es una vulgar charlatana. Por algo es psicóloga. Porque no sirve para ningún trabajo útil y productivo. Bien lo dijo un amigo mío una vez, todo lo que termina en -"ólogo" -salvo las especializaciones médicas, por supuesto- es una mera chantada; psicólogo, sociólogo, politólogo, sexólogo; en fin, opinólogo.
Mientras le miraba las tetas, en lo único que podía pensar era en cómo miente el doctor Magga, y en la adrenalina que debe haber sentido cuando mató impunemente a esas cuatro personas en el hospital.
Mientras me habla, mira hacia arriba, y hace movimientos con sus ojos, como si fuera una mujer profunda e interesante. Pero no lo es. Es una vulgar charlatana. Por algo es psicóloga. Porque no sirve para ningún trabajo útil y productivo. Bien lo dijo un amigo mío una vez, todo lo que termina en -"ólogo" -salvo las especializaciones médicas, por supuesto- es una mera chantada; psicólogo, sociólogo, politólogo, sexólogo; en fin, opinólogo.
Mientras le miraba las tetas, en lo único que podía pensar era en cómo miente el doctor Magga, y en la adrenalina que debe haber sentido cuando mató impunemente a esas cuatro personas en el hospital.






...pues, la sicología en el Uruguay está muy distante de los grandes polos de esta rama;
pero Argentina tiene mucho nivel en sicoanálisis
además, jamás iría a una mujer sicóloga...¿cómo puede haber una mujer sicóloga?
pensa en ese punto..